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Los actos se tuvieron que celebrar en
el interior de la iglesia conventual. Antes, la ‘Cofradía de la Vera
Cruz’ realizó un pequeño desfile alrededor de la manzana
PILAR GIMENO / DIARIO PALENTINO
La lluvia impidió que se celebrara la
última de las procesiones de la Semana Santa palentina 2006,
declarada de Interés Turístico Nacional recientemente.
A primera hora de la mañana el mal tiempo amenazaba y finalmen te
impidió que se desfilara en todo el recorrido por el temor a que la
lluvia pudiera estropear la imagen de la Virgen del Rompimiento, de
1942. Ante esta situación, la Hermandad de Cofradías barajó la
posibilidad de suspender en totalidad de la misma, aunque una tregua
permitió hacer un pequeño acto para celebrar la resurrección de
Jesucristo.
De tal manera que los hermanos de la Cofradía de la Vera Cruz
decidieron desfilar por los alrededores de la capilla. La
descoordinación entre las cofradías no permitió que desfilaran todos
juntos. Mientras que la Vera Cruz recorría unos metros, el resto de
cofradías esperaban la llegada de la Virgen, con el velo negro, en
la iglesia conventual de San Pablo. Fue allí donde se produjo el
encuentro, después de celebrar la eucaristía. Jesucristo -en forma
de Hostia en la Custodia- acompañado de un sacerdote esperaba la
llegada de la Virgen.
Dentro del templo, repleto de fieles que no se quisieron perder uno
de los momentos con más fuerza religiosa, varios hermanos cofrades
de la Vera Cruz despojaron a la Virgen del Velo, momento en el que
se encontraría con Jesucristo. En ese momento, la Banda Municipal de
Música -presente en todo el acto- interpretó entonces la Marcha
Triunfal.
Para finalizar el Encuentro de la Virgen con su hijo los presentes
cantaron la Salve en homenaje al momento vivido, de vital
importancia para la comunidad cristiana. La Semana Santa 2006 se
despidió en las cofradías con la degustación de la tradicional
colación de hermanos, que consiste en un pan de anís y limonada para
reponerse del esfuerzo realizado durante todos los actos
penitenciales que se cerraron ayer con la desilusión de estar
acompañados por la lluvia.
Foto Diario Palentino
Foto Diario Palentino
Arriba
La
procesión del Rompimiento del Velo tuvo que ser modificada ante el
temor de que comenzara a llover Algunas cofradías no llegaron a
desfilar por la improvisación de los cambios en el recorrido
JOSÉ MARÍA DÍAZ/ EL NORTE
DE CASTILLA
La lluvia, que
respetó el inicio de la Semana Santa palentina, ha empañado sin
embargo el desarrollo final de esta Pasión, que se celebraba por
primera vez bajo el paraguas de la declaración como fiesta de
interés turístico nacional. A la apresurada despedida de la noche
del Viernes Santo, y la suspensión de la procesión de la Soledad, en
la tarde del sábado, se unió también ayer la alteración en el
recorrido del desfile del Rompimiento del Velo, como consecuencia de
la amenaza de lluvia.
Había amanecido lloviendo, y todo parecía indicar que el aguacero se
mantendría a lo largo de toda la mañana, por lo que los cofrades de
la Vera Cruz decidieron modificar el recorrido de la procesión,
acortándola, para no separarse mucho de la iglesia de San Pablo, en
donde se había decidido celebrar la ceremonia del encuentro entre el
Santísimo y la Virgen.
Por su parte, la custodia con el Santísimo, que tradicionalmente
recorre la Calle Mayor bajo palio para llegar hasta la Plaza Mayor,
no llegó ayer ni a abandonar la iglesia conventual de los Padres
Dominicos, y permaneció esperando la llegada de la Virgen del
Rompimiento, que en esos momentos era llevada a hombros por los
hermanos de la Vera Cruz por los entornos del templo.
La procesión partió pasadas las 9 de la mañana de la sede de la
cofradía, en la calle Obispo Manuel González, y tras unos minutos de
titubeo, se decidió que el desfile recorriera la plaza de los
Dominicos, y el principio de Simón Nieto, para dirigirse hasta la
iglesia de San Pablo, en donde se celebraría la ceremonia del
encuentro con el Santísimo.
Las indecisiones y el temor a que la lluvia volviera a hacer acto de
presencia condujeron a que algunas de las cofradías palentinas no
llegaran a enterarse del recorrido del desfile, con lo que los
nazarenos y los hermanos del Cristo de la Misericordia no llegaron a
participar en la procesión, a la que se unieron solo al final para
acceder al interior de la iglesia y contemplar el encuentro de la
Virgen con el Santísimo.
Una vez dentro del templo, los cofrades de la Vera Cruz retiraron el
velo y el manto, y la imagen mariana pudo lucir su belleza y volver
a portar su corona.
Con la caída del velo, los cientos de fieles que se encontraban en
el interior de la iglesia prorrumpieron en aplausos y entonaron el
canto de la Salve, acto con el que se puso fin a la primera Semana
Santa celebrada al amparo de la declaración de fiesta de interés
turístico nacional
Arriba
Miles de palentinos rezan con
Jesucristo en el Huerto de los Olivos
Los fieles tuvieron la oportunidad de acudir
al estreno de la espectacular ‘Sagrada Cena’ y del ‘San Juan’
-bendecidos por la mañana en la Catedral- ambos de Melchor Gutiérrez
y su hijo, Víctor Ramsés
PILAR GIMENO / DIARIO PALENTINO
Organizada por la Cofradía Penitencial de la Santa Vera Cruz, salió
a las 19,30 horas de su capilla la solemne Procesión de la Oración
del Huerto. Antes de ser apresado y después de celebrar la última
cena con los apóstoles, Jesús se refugió en el Huerto de los Olivos
para rezar y meditar sobre el martirio que sufrirá. En esta
reflexión Jesús fue acompañado en el día de ayer en todo el
recorrido por miles de palentinos que no se quisieron pe rder
una de las procesiones grandes de la Semana Santa de Palencia.
Desde la capilla de la Vera Cruz, pasó por Obispo Manuel González,
plaza San Pablo, plaza León, Calle Mayor, San Bernardo, Colón, Don
Sancho, La Cestilla, plaza Isabel la Católica, Gil de Fuentes,
Ramírez, plaza de las Carmelitas, Santo Domingo de Guzmán para
regresar a Obispo Manuel González.
Precisamente, en la Calle Mayor se vivieron los momentos más
emocionantes del desfile, y es que la travesía es espectacular,
sobre todo la de los pasos de la Santa Vera Cruz y la Virgen de la
Vera Cruz. Ambos portados en andas, que por sus dimensiones no caben
por los Cuatro Cantones, tienen que ser elevados por los cofrades
para salvar el obstáculo. Es tan emocionante el momento que se vive
que los miles de ciudadanos que se congregan en el espacio rompen a
aplaudir. De la misma manera, destaca la espectacularidad de todo el
recorrido de la Calle Mayor, y es que en más de una ocasión los
costaleros regalan sorpresas tales como caminar hacia atrás.
En el desfile procesional salieron once pasos. El titular es la
Santa Vera Cruz, que data del siglo XVIII. Se trata de una cruz de
madera policromada. Además, los pasos que procesionaron ayer Jueves
Santo fueron Jesús Atado a la Columna, la Coronación de Espinas, la
Oración del Huerto, El Lavatorio, Las lágrimas de San Pedro -que
estrenó nuevo manto-, El Santísimo Cristo del Otero de San Pablo, El
Yacente y Nuestra Señora de la Vera Cruz.
Los dos pasos restantes fueron la gran novedad de la Procesión, ya
que los fieles y amantes de la imaginería tuvieron la oportunidad de
contemplar por primera vez La Sagrada Cena y el San Juan, obra de
Melchor Gutiérrez y de su hijo, Víctor Ramsés. El primero, de
grandes dimensiones, llamó la atención de todo el que se paró a
contemplarlo. Así, se celebró una de las procesiones más importantes
de la Semana Santa de Palencia.
Arriba
EL DOLOR MARCA EL
ROSARIO EN LA ASCENSIÓN AL "CRISTO DEL OTERO"
El sufrimiento del ‘Santísimo Cristo de la Vera Cruz’ contrastó con
la alegría de poder celebrar una procesión que en los dos últimos
años tuvo que ser suspendida por la lluvia
ESTHER MARÍN / DIARIO PALENTINO

Los cofrades de la Vera Cruz por fin
pudieron ver cómo su Santísimo Cristo, una magnífica imagen flamenca
del siglo XV, realizaba ayer el recorrido completo de la primera de
las procesiones organizadas por esta cofradía en la Semana Santa
2006.
El Santo Rosario del Dolor, que partió de la sede ubicada en la
calle Obispo Manuel González, se dirigió hacia la ermita del Otero,
reviviendo de nuevo una tradición recuperada por la Cofradía
Penitencial y Sacramental de la Santa Vera Cruz en 1999, después de
que se perdiera allá por el año 1953.
A lo largo del recorrido, cofrades y penitentes que acompañaron a
las imágenes del Santísimo Cristo de la Vera Cruz y Nuestra Señora
del Dolor (siglo XIX) hicieron varias paradas para rezar los cinco
Misterios del Rosario.
DOCUMENTOS COFRADES /
JESUCRISTO Y LA IGLESIA
Los dos primeros Misterios se rezaron en la parroquia de María
Estela, los dos siguientes en la de San Ignacio y Santa Inés y el
último en la propia Ermita del Cristo del Otero, donde también tuvo
lugar la letanía y oración, antes de efectuar el regreso hasta la
sede de la Vera-Cruz.
Así, decenas de fieles subieron hasta El Otero formando una bonita
imagen en su ascensión por el cerro, donde numerosas personas
captaban con sus objetivos una de las imágenes más curiosas y
bonitas de estos días, especialmente cuando la comitiva regresa, ya
que la caída de la noche contrasta con las velas encendidas que
portan los cofrades en el recorrido.
Dejando una estela de luces tras de sí, la procesión descendió en
silencio hacia la capital, con tan sólo el sonido de tambores y
trompetas que durante el recorrido acompañaron a los hermanos.
Arriba
LOS COFRADES VOLVIERON
AL OTERO
R.S.R
/
EL NORTE DE CASTILLA
La procesión del Santo Rosario subió al cerro después de que la
lluvia lo impidiera el pasado año
La
grieta del mirador del Cristo y la lluvia dieron al traste el año
pasado con las ilusiones de los vecinos del barrio y los devotos de
la procesión del Santo Rosario del Dolor por ver las imágenes del
Santísimo Cristo de la Vera Cruz y de Nuestra Señora del Dolor
ladera arriba del Cerro del Otero, y había deseo por que el desfile
retornase a su recorrido original, por que llegase a su cénit a los
pies del Cristo, por que subiese al Gólgota particular de los
cientos de palentinos que portan túnicas y capirotes en estos días.
Las aceras del barrio se iban estrechando conforme avanzaba el
desfile y la silueta del Cristo se recortaba aún lejana, con vecinos
apostados para ver el regreso de la procesión tras el infortunio de
la meteorología y la lentitud en la reparación de los desperfectos
del mirador. Y aparecieron los pasos.
A la talla del Santísimo Cristo de la Vera Cruz le precedía una
hilera de cofrades encabezados por tres de la Cofradía de la Vera
Cruz de Valladolid, invitados que solo se distinguían del resto por
el tono más oscuro del verde de los ropajes. Detrás venía la talla
de Nuestra Señora del Dolor, que cargaban cofrades femeninas,
espléndidas en su esfuerzo, tanto más cuando el camino empezaba a
inclinarse. Y se inclinó, vaya si se inclinó.
Los faroles prendieron la llama cuando el sol iniciaba su retiro y
la escultura de Victorio Macho se iluminaba cercana. Faltaba poco
para la unión de los dos 'cristos', el del siglo XV y el del siglo
XX, las imágenes más expresivas del desfile. Cinco siglos separan
estas esculturas, también los estilos y los materiales diferentes,
pero les une la devoción de los palentinos. Solo faltó la
correspondencia con la participación de cofrades -con excepción de
la cofradía organizadora, la de la Vera Cruz, el resto tenía una
representación un tanto exigua-, aunque las rampas aconsejan una
subida rauda. Y así lo entendieron los cofrades que llevaban en
andas las tallas, que entre resuello y resuello llegaron hasta la
cima
Arriba
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