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• El "Rompimiento del Velo"
cierra el ciclo procesional de Semana Santa
• La Vera Cruz arranca el
aplauso del público a su paso por la Calle Mayor
• El dolor de Cristo retorna
a la cima del cerro del Otero
• Ascensión del dolor
• Fallado el concurso de
ideas para el monumento al Tararú
• El
Presidente nacional de Cáritas pregonará la Semana Santa
• 80.000 folletos servirán
para promocionar la Semana Santa Palentina por toda España
• Monumento a la Semana
Santa Palentina y al Tararú |
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9 DE ABRIL
El último desfile de este año
registró un buen número de cofrades que salieron a primera hora de
la mañana
PILAR GIMENO / DIARIO
PALENTINO
La Semana Santa palentina se cerró ayer con la más madrugadora
de sus procesiones, la del Rompimiento del Velo. Pero ni la
hora, ni el frío 
impidieron a muchos palentinos acercarse hasta la Iglesia de San
Pablo para celebrar la Resurrección del Señor.
La lluvia también respetó el último acto de la Pasión palentina,
después de que el año pasado se tuviera que celebrar dentro de
San Pablo porque la lluvia ponía en peligro la integridad de la
bella talla de la Cofradía Penitencial y Sacramental de la Santa
Vera Cruz.
Así a las 8,45 el Santísimo y su cortejo salían de San Pablo, al
igual que la Santísima Virgen iniciaba su camino desde la calle
Obispo Manuel González.
Sus pasos les guiaban hasta la Plaza Mayor, donde tuvo lugar la
ceremonia de El Encuentro. Este acto es uno de los más bellos de
la Semana Santa palentina, cargado de simbolismo y emotividad
representa la alegría de la Virgen María cuando, vuelve a ver a
su Hijo, resucitado al tercer día de su muerte.
Hasta ese momento, la Virgen es transportada en andas desnudas,
tapada con terciopelo negro, símbolo de su riguroso luto, una
bella estampa que sirve como ejemplo del dolor y recogimiento de
la Pasión palentina.
En la Plaza Mayor esperó así la llegada de su Hijo, del
Santísimo. Cuando éste apareció por la Boca Plaza es cuando la
emotividad de El Encuentro alcanzó su punto más álgido. Una
escena que consigue contagiar de alegría a todos los presentes,
un sentimiento que se traslada a la Virgen, que es despojada de
la tristeza y amargura que a modo de manto la cubre.
Los aplausos de los asistentes cuando los hermanos cofrades de
la Santa Vera Cruz destapan la talla de la Virgen valieron como
ejemplo para demostrar la gran belleza de este acto de la Pasión
palentina.
A continuación, las andas de la Virgen se llenaron de flores
blancas, haciendo juego con la serenidad y pureza del rostro de
una Madre que ha recuperado a su Hijo. Entonces, los costaleros
suben y bajan tres veces la talla de la Virgen, en señal de
reverencia, en un verdadero alarde de fuerza.
Desde la Plaza, el regreso a San Pablo se hizo con aires de
fiesta, redoblaban las campanas y se ovacionó a la Virgen. Una
vez en el templo, abarrotado por la gente, se celebró la
tradicional misa del Domingo de Resurrección, donde se impartió
la bendición a los presentes, se cantaron hermosas salves a la
Virgen y se dio por terminada una de las mejores ediciones de la
Semana Santa.
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Setenta cofrades portan a hombros la talla de la
Cruz, 120 el palio de la Virgen y los más pequeños
llevan una pequeña imagen de Nuestra Señora.
VIRGINIA REDONDO / NORTE DE
CASTILLA
La austeridad que caracteriza la Semana Santa palentina dejó
paso ayer a la espectacularidad con la que se vive la
procesión de la Oración del Huerto, único desfile que cada
año suscita numerosos aplausos entre el público. Los miles
de feligreses que desafiaron los apenas dos grados y el
fuerte viento mostra  ron su fervor con una gran ovación para
los 70 cofrades que portan la Santa Vera Cruz al sortear los
boliches de los Cuatro Cantones, al ritmo de la saeta,
interpretada por la Banda Municipal de Música.
La procesión del Jueves Santo vive en este punto del desfile
uno de sus momentos más álgidos. Tanto es así, que los
afortunados que vieron el levantamiento de la Vera Cruz en
primera fila tuvieron que permanecer apostados en su sitio
durante más de una hora y media.
Tras la Santa Vera Cruz, desfilaban los 120 cofrades que
llevaban en andas la espectacular imagen de Melchor
Gutiérrez (1997), aunque en este caso, los costaleros
pudieron flanquear los boliches con Nuestra Señora de la
Vera Cruz a hombros.
La espectacularidad de la procesión se veía reforzada por la
grandiosa Sagrada Cena del Señor, un conjunto de 4.000
kilos. Menos peso tuvieron que soportar los cofrades más
pequeños, que como novedad este año, portaban en andas una
pequeña imagen de la Virgen. Junto a ellos, desfilaban las
mujeres con sus mantillas españolas acompañando a los once
pasos que desfilan en la popular procesión del Jueves Santo.
Arriba
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EL DOLOR
DE CRISTO RETORNA A LA CIMA DEL CERRO DEL OTERO
1 DE ABRIL
JOSÉ MARÍA DÍAZ/ NORTE DE
CASTILLA
Subieron raudos, tanto que a los cientos de devotos que
seguían al cortejo de los cofrades les costaba seguir el
ritmo de los costaleros: doce para el Cristo de la Vera Cruz
y diez para la talla de Nuestra Señora del Dolor.
La tercera de las procesiones de la Semana Santa palentina
volvió ayer a tener como protagonista una imagen de Jesús
muy distinta a la que suele desfilar por las calles de la
ciudad. Erguido sobre su pedestal del Otero, con su frío
rostro de Piedra, el gran Cristo de Victorio Macho, pudo
contemplar de nuevo cómo una representación suya, tallada en
madera en el siglo XV, ascendía a hombros las duras rampas
del cerro, hasta situarse a sus pies, junto a una Virgen del
Dolor, cubierta de riguroso luto, que subió acompañada de
decenas de fieles palentinos.
El Santo Rosario del Dolor encuentra sus imágenes más bellas
cuando las dos imágenes enfilan las últimas rampas del
Otero, momento en el que la luz del sol ha dejado paso a la
tenue iluminación de antorchas y farolas, y en la cima
resplandece la imagen del magno Cristo, realzada por el
alumbrado ornamental.
Como en años anteriores, los cofrades de la Vera Cruz
encontraron escaso acompañamiento por parte de los miembros
del resto de hermandades, cuya participación en el desfile
fue exigua, y en algunos casos prácticamente testimonial.
Pero ya se sabe que la asistencia es libre, y aún resta
mucha Semana Santa como para terminar agotado después de la
subida al Cristo.
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1 DE ABRIL
La ‘Cofradía Penitencial de la
Vera-Cruz’ desfiló desde su capilla hasta la ermita del Cristo del
Otero con dos pasos: el ‘Santísimo Cristo’ y ‘Nuestra Señora del
Dolor’ en la ‘Procesión del Santo Rosario’
LAURA BURÓN / DIARIO
PALENTINO
Con puntualidad británica se abrieron ayer a las 19,30 horas las
puertas de la Capilla de la Cofradía Penitencial de la Santa
Vera-Cruz, de Nuestra Señora Madre de la Iglesia, del Niño Jesús
y de la Resurrección de Cristo para dejar salir a los dos pasos
que participaron en la procesión del Santo Rosario del Dolor.
Con el Himno de España de fondo, interpretado por la Banda de
Tambores y Cornetas de la cofradía, la imagen de Nuestra Señora
del Dolor, del siglo XIX, era levantada por diez hermanos y
esperaba la salida de la otra imagen que la acompañaba en el
desfile procesional.
Así, pocos minutos después se abrían completamente los dos
portones de la sede de esta cofradía y comenzaba la salida del
Santísimo Cristo de la Vera-Cruz, una imagen flamenca del siglo
XV, que también era llevada a hombros por otros diez cofrades.
En la plaza de San Pablo, el resto de hermandades y cofradías
esperaban la llegada de ambas imágenes para comenzar su camino
hacia el cerro del Otero.
Precedida por el sonido de una carraca, la procesión llegó hasta
la plaza de León, donde tuvo que esperar que se cortará el
tráfico para poder acceder por el túnel subterráneo hasta la
avenida de Santander.
A pulso. Fue precisamente en la entrada de ese túnel
donde se vivió uno de los momentos más llamativos de esta
procesión, ya que los cofrades que portaban los estandartes de
las distintas cofradias participantes en el desfile debían
inclinar sus banderolas para poder cruzar el subterráneo sin
dañarlos.
Esa misma situación se repitió con los pasos. A la orden de uno
de los hermanos, los diez cofrades que cargaban con el Cristo de
la Vera-Cruz tuvieron que parar y bajar la imagen de sus hombros
para pasar por debajo del túnel en volandas, bajo la atenta
mirada de los miembros del relevo y la de los numerosos fieles
que se dieron cita en ese punto del recorrido.
El paso de Nuestra Señora del Dolor, aunque de menor
envergadura, también fue descendido de los hombros de los
cofrades para evitar que la corona de la Virgen rozara con el
techo del subterráneo y resultara dañada por lo que fue llevada
a pulso.
De esta manera, la procesión llegó hasta la avenida de Santander
y se dirigió hacia la Parroquia de María Estela, donde se
rezaron el primer y el segundo Misterios del Santo Rosario.
Megáfono en mano, uno de los hermanos acompañado del sacerdote
de la parroquia dirigió este rezo, que era seguido por el gran
número de personas que avanzaban en la parte final de la
procesión y por todos aquellos que esperaban el paso de las
imágenes.
Después de esta primera paraza, comenzaba lo realmente duro del
recorrido, ya que desde ese punto el resto del camino se hacia
cuesta arriba hasta llegar a la ermita del Cristo del Otero.
A medida que iba avanzando la procesión, el silencio se iba
adueñando de los asistentes aunque cuanto más ascendía el
desfile hacia el cerro del Cristo menor era el número de
personas que esperaban el paso del desfile.
Tercer y cuarto misterios. Así se llegó hasta la
Parroquia de San Ignacio y Santa Inés, donde se rezaron el
tercer y cuarto misterios del Santo Rosario, pero que por
problemas con el sistema de sonido y el megáfono no se pudo
escuchar, aunque se rezó a medida que las imágenes pasaban por
delante de la Iglesia, pese a que los presentes no pudieran
escuchar la voz del párroco.
A buen ritmo, los cofrades y las dos imágenes iniciaron la
peregrinación a la ermita del Cristo del Otero, donde numerosos
palentinos esperaban impacientes la llegada de los pasos
procesionales hasta uno de los monumentos más representativos de
la capital palentina.
Una vez arriba, el Cristo de la Vera-Cruz fue girado en un
reducido espacio para recibir de frente a la Virgen que llega
pocos minutos después. Así comienza el quinto Misterio y ambos
pasos bailan de lado a lado mientras los allí presentes rezan la
letanía y la oración.
Cuando los rezos han concluido se realiza el relevo de los
portadores de los pasos y la Virgen es apartada a un lado para
dejar paso al Santísimo Cristo, que encabeza la marcha de
regreso hasta la capilla de la Cofradía de la Santa Vera-Cruz.
Es en ese momento cuando se puede observar una de las imágenes
más espectaculares de la Semana Santa palentina, ya que ambos
pasos, iluminados con velas y focos descienden de noche de la
ermita del Cristo acompañados por los cofrades, muchos de los
cuales portan velas y cirios para iluminar el camino de regreso.
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EL PROYECTO DE ÓSCAR ALVARIÑO SERÁ EL
MONUMENTO AL "TARARÚ"
31 DE MARZO

La escultura del artista madrileño se
ubicará en uno de los laterales de la
Iglesia de San Pablo de la capital palentina y tendrá un presupuesto
que asciende a los 60.000 euros
DIARIO PALENTINO
Ayer por la mañana se falló el concurso de ideas, con la
intervención del jurado formado por Isabel Rodríguez, teniente
de alcalde; Ángel Luis Barreda, concejal de Cultura; Jesús
Merino, concejal de Obras; Gregoria Primo, concejala; Ramón
Polanco, presidente de la Junta Pro Semana Santa y Hermandad de
Cofradías; Ángel Martínez, vicepresidente de la Junta Pro Semana
Santa; José Luis Liedo, presidente de la Federación de
Asociaciones de Vecinos; Luis Alonso, representante de la
Escuela de Artes; y Luis Roberto Muñoz, representante del
Colegio de Arquitectos, para la realización de una escultura
dedicada a La llamada de Hermanos Cofrades y el Toque del Tararú.
El jurado decidía por unanimidad de todos sus componentes que el
premio recayera sobre el proyecto con lema Camorza que ha
resultado ser obra del escultor madrileño Óscar Alvariño. Se
ubicará en uno de los laterales de la Iglesia de San Pablo y
contará con un presupuesto de 60.000 euros. La obra elegida, que
se fundirá en bronce, presenta dos cofrades en el momento de la
tradicional llamada de hermanos. En este sentido, el escultor
aseguraba ayer a Diario Palentino que se trata de una obra
cercana al espectador. «Entre ellos se dan la espalda, pero
están mirando al espectador. Es un estilo figurativo y la
vestimenta, que será universal, estará pendiente en todo momento
de los ritmos. Empezaré a trabajar en ello cuando se firme el
contrato».
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2 de febrero de 2007
El presidente
nacional de Cáritas, el palentino Rafael del Río Sendino, ha
aceptado el ofrecimiento de la Hermandad de Cofradías Penitenciales
de Palencia para leer el pregón de la Santa Santa, acto que se
celebrará el 30 de marzo en la iglesia de San Lázaro, como está
previsto solicitar al párroco, siguiendo la línea de los últimos
años de celebrar este acto en las distintas parroquias palentinas.
Rafael del Río, de 67 años, fue director general de la Policía entre
1982 y 1986. Los últimos años de su carrera profesional los pasó
como jefe de Seguridad del aeropuerto de Barajas. En marzo del 2005
fue nombrado presidente de Cáritas España en sustitución de Nuria
Gispert.
El pregonero de la Semana Santa se mostró ayer muy satisfecho porque
se hayan acordado de él para celebrar este acto. Se define como un
«palentino de la diáspora», y aseguró que será un honor para él
anunciar la Semana Santa de este año.
Persona de arraigadas creencias religiosas -es hermano del obispo de
Tarija, Javier del Río, y de otro religioso agustino, Fernando-, el
presidente nacional de Cáritas vivió la Semana Santa de Palencia
siendo un niño, según recordó ayer. «Todo lo que yo recuerdo de la
Semana Santa corresponde a mi época infantil, aunque ya de mayor he
ido a Palencia con mis hijos y mis nietos, pero no todos los años»,
señaló en una conversación telefónica desde Madrid, donde reside.
«También he seguido la Semana Santa a través de los periódicos»,
apostilló.
El padre de Rafael del Río fue uno de los primeros hermanos de la
Cofradía de Jesús Crucificado y Nuestra Madre Dolorosa, y él
recuerda haber salido en la procesión. «Son los que visten de azul y
blanco», rememoraba al citar a esta cofradía. «A mí me hacía mucha
ilusión salir en la procesión con el capirote», asevera. Aunque aún
no le ha dado tiempo a pensar en el pregón, sí anunció que en él
rememorará sus recuerdos y cómo vivió la Semana Santa en aquellos
años en Palencia,
El pregón de la Semana Santa cerrará el pórtico cultural que ha
organizado la Junta Pro Semana Santa, que incluirá seis conciertos y
dos representaciones teatrales, a cargo de los grupos Teatro del
Limbo y Zarabanda, que han producido conjuntamente un espectáculo
basado en textos de la Pasión de Cristo. La lectura del pregón
concluirá con un concierto de la Camerata Vocal Bella Desconocida.
El acto que protagonizará Rafael del Río Sendido dará paso al día
siguiente a la primera procesión del ciclo penitencial palentino.
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26 de enero de 2007
La Junta Pro Semana Santa, formada
por la Hermandad de Cofradías, el Ayuntamiento de Palencia, la Junta
de Castilla y León, la Diputación y las entidades bancarias Caja
España y Caja Duero, mantuvo ayer un encuentro de carácter técnico
para determinar las actuaciones previas que deben desarrollarse para
promocionar la Semana Santa palentina. Los integrantes de la junta
acordaron elaborar alrededor de 80.000 folletos que se distribuirán
por toda España, dado que la Pasión palentina disfruta ya de la
condición de fiesta de interés turístico nacional. La mitad de estos
folletos serán guías pormenorizadas de la Semana Santa que se vive
en la capital palentina, mientras que otros 20.000 serán programas
de mano, en el que podrá verse de forma individualizada el recorrido
de cada procesión. En este sentido, la reunión sirvió también para
determinar que el trayecto que efectuarán los diferentes desfiles
será el mismo que el pasado año, si no se producen impedimentos como
algunas obras. Una duda que ha surgido es si todos los pasos podrán
desfilar por la Calle Mayor ante la rehabilitación que se está
efectuando en el edificio de Música Ortega.
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MONUMENTO A LA SEMANA
SANTA PALENTINA Y AL TARARÚ
24 de enero de 2007
Lo que será el monumento a la Semana
Santa, que se instalará enfrente de la puerta meridional del templo
de San Pablo, representará la llamada de hermanos y el toque del
tararú, una de las tradiciones más arraigadas de la Pasión que se
celebra en Palencia. La Comisión Municipal de Participación
Ciudadana dio ayer el visto bueno a las bases del concurso que
convocará el Ayuntamiento para elegir la obra ganadora, cuyo autor
recibirá de premio 6.000 euros. Además, el jurado dará un accésit de
3.000 euros.
El pliego recoge que la escala de la obra será a tamaño natural, ya
que las figura serán de 180 centímetros de alto, más los adornos y
vestuario que correspondan. El monumento deberá contar al menos con
dos figuras que representen a sendos cofrades realizando la llamada
de hermanos y el toque del tararú.
El presupuesto global de la obra será de 60.000 euros, que incluye
los honorarios artísticos, la realización de las obras de
acondicionamiento urbano y las soluciones al entorno ambiental del
monumento. El plazo de presentación de las obras será de 40 días
naturales desde que se publique en el Boletín Oficial de la
Provincia. Previamente, las bases serán aprobadas por la Junta de
Gobierno Local. El jurado valorará la calidad artística y la
adecuación de la obra al entorno.
La llamada de hermanos es una de las tradiciones más arraigadas en
la Semana Santa, aunque en los últimos años ha decaído ligeramente.
Solo la conservan las grandes cofradías de la ciudad. La llamada
tiene lugar por la noche y representa el aviso que dos hermanos dan
al resto de cofrades para recordarles que al día siguiente se va a
celebrar la procesión titular de la hermandad: mientras un cofrade
toca el 'tararú', otro golpea la puerta de la casa con la vara.
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