LA COFRADÍA

  Portada
  Actos
  Historia
  Hábito
  Galería
  Agrupación Musical
  Procesiones
  Hermandad
  Lignum Crucis
  Foro
  Página de inicio
  La sede de Pedro
  Diócesis Palencia
  Enlaces
  S.Santa hasta 2050
 

PALENCIA

  Plano de la ciudad
  Conocer Palencia
  El tiempo
 

PRENSA LOCAL

  Diario Palentino
  El Norte de Castilla
 
 
 
 




NOTICIAS'2008

Ver noticias 2007 / Ver noticias 2006

                              

• Palencia se vuelca en el Cerro del Otero
• En la senda del recogimiento
• Penitencia climatológica en el camino al Huerto de los Olivos
• Cantando a la Virgen
• La elevada participación caracteriza también la última procesión
• Palencia rompe el luto de la Virgen por la muerte de su Hijo
La elevada participación caracteriza también la última procesión
Los niños volvieron a recuperar protagonismo portando el velo de la Virgen después del Encuentro
 
24 DE MARZO DE 2008
RAQUEL MARTÍNEZ. / NORTE DE CASTILLA

El silencio, el recogimiento y el luto de los días de Pasión dieron ayer paso a la alegría, la luz y el blanco más inmaculado, todos ellos personficados en la imagen de la Virgen del Rompimiento, único paso procesional que desfiló ayer por la mañana, en la procesión del Domingo de Resurrección o del Rompimiento del Velo.

Los cofrades madrugaron ayer para celebrar la fiesta de la Resurrección de Cristo y se desprendieron de los capuchones que durante los días de Pasión les han servido para vivir el recogimiento y hacer penitencia en el más absoluto de los anonimatos. Antes de celebrar el acto central en la Plaza Mayor, las cofradías discurrieron por las calles de la ciudad en dos procesiones diferentes que se unieron después en la plaza capitalina. Por un lado partió la procesión con el Santísimo, cuyo brazos del palio fueron portados por un representante de cada una de las ocho cofradías palentinas. La Virgen del Rompimiento, cargada a hombros por los hermanos de la Santa Vera Cruz, hermandad organizadora del desfile, siguió otro recorrido hasta llegar a una Plaza Mayor en la que, a pesar de que apenas eran las 9.30 horas de la mañana, numerosos fieles esperaban atentos y bien abrigados para ver la ceremonia del rompimiento del velo.

El encuentro entre el Santísimo y la Virgen del rompimiento se materializó en el momento en que un cofrade de la Vera Cruz despojó a la imagen mariana del manto negro que sólo dejaba al descubierto sus manos. Fue entonces cuando la Banda Municipal de Música comenzó a tocar y los cofrades que portaban a la Virgen hicieron tres genuflexiones ante el palio del Santísimo que se encontraba enfrente. Algunos niños vestidos de cofrades, en representación de sus hermandades, se encaminaron entonces hacia la imagen de la Virgen para llevar después en la procesión el velo negro con el que había estado cubierta desde el Viernes Santo y del que se la despojó ayer, tras la resurrección de su hijo.

Tras la ceremonia del Encuentro, las dos procesiones unificadas salieron de la Plaza Mayor y discurrieron después por Don Sancho y la Calle Mayor hasta llegar a la iglesia de San Pablo, donde se celebró una eucaristía que finalizó con el canto de la Salve.

Con la procesión del Rompimiento del velo se puso fin a una semana de procesiones diarias caracterizada por la alta participación de cofrades y público, a pesar de las bajas temperaturas.

Arriba

Palencia ‘rompe’ el luto de la Virgen por la muerte de su hijo
Pese a no ser el acto más multitudinario de toda la Semana Santa, el ‘Rompimiento del Velo’ contó con buena participación de público
 
24 DE MARZO DE 2008
JUAN PABLO AUSÍN / DIARIO PALENTINO
 
Amanecer de luz y claridad en Palencia capital para despejar los velos del luto. Más que despejar, romper, ya que se celebraba en la Plaza Mayor el acto central del Domingo de Resurrección: el Rompimiento del Velo.

A las 9,30 horas confluían sobre el ágora palentino los protagonistas de este feliz encuentro: por el norte el Santísimo bajo palio, escoltado por los hermanos mayores de cada cofradía palentina, las autoridades y la Banda Municipal de Música; y por el sur la Virgen María, de riguroso luto aún por la pérdida de su hijo.

La expectación popular era máxima, pese al madrugón, y el público que acudió a ser testigo de tan significativo momento del Evangelio contenía la respiración en espera del desenlace.

Sólo la música y el estallido de los cohetes rompieron el silencio que en apenas unos segundos tomó la Plaza Mayor mientras la Virgen María era despojada del manto de terciopelo negro bordado en oro que la cubría.

Una vez coronada, rompía todo el aforo en aplausos mientras los cofrades de la Vera Cruz, titular y responsable de llevar a cabo esta procesión iniciaban el camino de retorno escoltando a la Madre de Dios en la procesión de posterior al encuentro.

Amanecer gélido

Como ya queda dicho, la mañana había comenzado fría, muy fría, pese a lo que ya desde el arranque de los actos del Domingo de Resurrección un buen número de personas venidas no sólo de Palencia y su provincia habían desafiado al clima -uno de los grandes protagonistas de la Semana Santa pese al deseo de todos- para tomar parte de la representación y los desfiles que comenzaron poco antes de las nueve de la mañana.

Desde los entornos de la iglesia de San Pablo, base de los cofrades de la Vera Cruz, hasta la Plaza Mayor, la comitiva fue llamando a los palentinos a tomar parte en uno de los actos más enraizados de la tradición penitencial de la ciudad.

Y es que, pese a que no es de las representaciones más multitudinarias (nada que ver en cuanto a público con procesiones de la tarde como las del Jueves Santo, o de la mañana como la del Viernes Santo), o tan novedosa como la procesión nocturna del Silencio, el Rompimiento del Velo es uno de los momentos más esperados aunque su realización suponga el fin de los actos de la Semana Santa hasta el siguiente año.

Tras el mismo, y ahora todos juntos puesto que la llegada a la Plaza Mayor fue por dos frentes, las cofradías tomaron el camino de vuelta al templo dominico de San Pablo donde, como cada año, se impartió la bendición a todos los presentes y se dio por concluida la Semana de Pasión.

Novedades

Sin embargo y pese a la tradición de esta jornada, desde la cofradía de la Vera Cruz ya piensan en cómo darle una nueva vuelta de tuerca.

El propio Cayo de Juan, hermano mayor de la hermandad, tras celebrar el buen remate de la fiesta, afirmaba que están planteando añadir un paso a esta procesión con la imagen del apóstol favorito, San Juan, como ya existe en otros puntos de España donde el encuentro se hace a tres bandas.

Una de las tradiciones más enraizadas de la Semana Santa palentina y que, no por ello, deja de tener seguidores, volvió ayer a concitar toda la atención del final de una celebración mejorada año a año.

Y como ya ha pasado con toda la celebración en sí, que en los últimos años ha visto incrementarse tanto el número de pasos como de procesiones, también el Rompimiento del Velo tiene cabida para novedades que le den otro enfoque.

Arriba

La soprano Consuelo Bravo dedicó una canción a Nuestra Señora de la Vera Cruz desde un balcón
 
21 DE MARZO DE 2008
RAQUEL MARTÍNEZ. / NORTE DE CASTILLA

La austeridad que caracteriza a la Semana Santa castellana y, por consiguiente a la palentina, se rompe en contadas ocasiones con gestos más característicos de las procesiones que se celebran en Andalucía, en las que las palmas y las saetas se convierten en protagonistas.

La procesión de la Oración del Huerto, que recorrió ayer las calles del centro de la ciudad, es uno de los pocos desfiles que rompe el silencio que preside las procesiones palentinas logrando arrancar los aplausos de los fieles cuando ven pasar por delante de sus ojos pasos procesionales tan monumentales como la Santa Vera Cruz o la Virgen del mismo nombre, que además son portados a hombros por centenares de cofrades.

El paso de la Vera Cruz por los Cuatro Cantones se convierte cada año en uno de los momentos más emotivos de la procesión de la Oración del Huerto, ya que los cofrades tienen que levantar la imagen a pulso para sortear los bolardos que hay en este punto de la ciudad. Los fieles, conocedores de la espectacularidad del momento, se apostillan en la intersección de la Calle Mayor con Don Sancho para ser testigos del desfile. Pero ayer hubo un lugar en la Calle Mayor, cercano además a los Cuatro Cantones, en el que también se arremolinó el público cuando empezaron a escuchar las primeras notas de una canción que provenía de uno de los balcones. La soprano vallisoletana Consuelo Bravo dedicó un dulce 'Ave María' a la imagen de la Vera Cruz, con el que consiguió romper el recogimiento de los cofrades y emocionar a los fieles.

Arriba

Penitencia ‘climatológica’ en el camino al Huerto de los Olivos

Saludo de cortesía. El paso del ‘Lignum Crucis’ rompió la formación para cumplimentar al Nazareno al paso de la procesión por delante de su capilla

21 DE MARZO DE 2008
JUAN PABLO AUSÍN / DIARIO PALENTINO
 
Suele ser habitual, pero este año se ha convertido en norma que la penitencia que esta tierra impone a los cofrades se cobre en frío. Y así ocurrió también, como ha sucedido durante todos estos días, en la procesión más multitudinaria de toda la Semana de Dolor, la de la Oración en el Huerto que, sin embargo, no dejó de contar con miles de personas a su paso para arropar a los penitentes y procesionantes, al menos en su primera fase.

Se recreaba la procesión de la Oración del Huerto, pasaje en el que Jesucristo sufría la última tentación antes de ser traicionado y prendido para su ajusticiamiento, y las cofradías convocadas por la Vera Cruz acudían a la llamada como cada Jueves Santo, en masa para procesionar con todo el boato propio de la fecha, pese a todo, llevando consigo la imaginería de cada episodio de la Pasión.

Quienes sin duda más notaron las inclemencias y rigores, no sólo del tiempo, sino también de la procesión, fueron aquellos que incrementaban su expiación particular portando los pasos, estandartes y cruces que completaban la formación. El viento, siempre cortante, dio un extra de sentido a la disciplina de los encapuchados.

Partía la procesión ya fuera del horario, desde la plaza de San Pablo con un bonito detalle por parte de uno de los pasos principales, el de la Santa Vera Cruz o Lignum Crucis que, sin haber recorrido aún cincuenta metros, rompió la formación para asomar al interior de la capilla de los Nazarenos y cumplimentar así a la imagen titular del templo y la cofradía.

Pasos. El Lavatorio de Pies, la Última Cena, la Oración en el Huerto, las Lágrimas de San Pedro, la Coronación de Espinas, el Cristo Atado a la Columna y Nuestra Señora de la Vera Cruz eran algunos de los pasajes bíblicos que recorrieron la Calle Mayor y parte del centro de la capital rompiendo, con los acordes de las bandas que dirigían el paso, el silencio de recogimiento previo a los aplausos de admiración que levantaban con cada dificultad salvada a lo largo del recorrido.

Más de tres horas y media de desfile antes de afrontar la procesión del Silencio y Penitencia dan una idea del esfuerzo planteado por las cofradías a la hora de dar grandeza a una Semana Santa Palentina que, patrimonial y sentimentalmente, se ha visto crecer de forma exponencial en los últimos años.
 
Palencia se vuelca en el Cerro del Otero

Centenares de personas acompañan a ‘Nuestra Señora del Dolor’ y al ‘Cristo de la Vera-Cruz’ en la ‘Procesión del Santo Rosario’

17 DE MARZO DE 2008
PILAR GIMENO / DIARIO PALENTINO

Iniciado el ciclo de la Pasión con la entrada de Cristo en Jerusalén, se celebran algunas procesiones que están volcadas en la oración. La primera es la del Santo Rosario del Dolor que, recuperada en 1999 después de que dejara de salir cuarenta y dos años, se celebró ayer domingo por las calles de la ciudad con la compañía de centenares de personas.

Su origen se remonta a 1588, aunque la forma del desfile ha variado a lo largo de los años, ya que el rezo del Rosario sustituyó al inicial Vía Crucis. En la actualidad, el cortejo sirve para rezar durante el recorrido del Rosario, una oración integrada por salutaciones a la Virgen a través de los misterios gozosos, dolorosos y gloriosos. Si en el origen de esta procesión, la Cofradía de la Vera-Cruz, que es la organizadora, acercaba la imagen de Nuestra Señora del Otero hasta la Puerta de Monzón, ubicada donde hoy se inicia la Calle Mayor, y luego hasta la Catedral, desde que se recuperó en 1999 desfilan dos imágenes, Nuestra Señora del Dolor y un Cristo Crucificado.

La procesión llevó hasta el punto más alto de la ciudad a las dos imágenes, siendo en todo su recorrido portadas a hombros de cofrades. Durante el recorrido se rezó el Santo Rosario, en la Parroquia de María Estela el primer y segundo misterio, en la de San Ignacio y Santa Inés el tercero y cuarto y en la ermita del Cerro del Otero, el quinto y la Letanía, justo en el momento en que se empieza a descender. Éste fue el momento más emotivo, ya que al descender desde el Cerro del Otero, ya caída la noche, cada cofrade (no acudieron a la llamada todas las hermandades) porta una antorcha encendida, conformando una impresionante estampa y congregándo a cientos de vecinos y curiosos. La Cofradía organizadora del desfile estuvo en la tarde de ayer acompañada por formaciones hermanas de Carrión de los Condes, Osorno, Dueñas, Baltanás, Herrera de Pisuerga y Valladolid.

Uno de los aspectos que distinguen a este desfile del resto de procesiones de Palencia es que siguiendo las directrices del Obispado, que recuperó esta tradición, sale de la periferia concretamente a los barrios de la capital palentina. El buen tiempo y la jornada de oración fueron los protagonistas de una procesión en la que todo salió con normalidad, según la Policía Local.

Arriba

 
En la senda del recogimiento
La procesión del Santo Rosario del Dolor, organizada por la cofradía de la Santa Vera Cruz, acerca al Cristo los desfiles de Semana Santa
 

Dos de los emblemas de la capital palentina, la estatua del Cristo del Otero -que desde su cerro recibe a los turistas que entran por la capital desde la carretera de Santander-, y la Semana Santa -declarada de Interés Turístico Nacional-, se unieron ayer gracias a la celebración de la procesión del Santo Rosario del Dolor, organizada en la tarde de ayer por la cofradía de la Santa Vera Cruz.

Las palmas, el colorido y la música de las cornetas y de los tambores que interpretaron en la procesión de la Borriquilla las cinco bandas participantes, dieron paso por la tarde al recogimiento y al silencio, sólo roto por la música que tocó la banda de la Santa Vera Cruz. Asimismo, los niños que con sus palmas animaron la procesión de Ramos, dejaron por la tarde paso a los cofrades penitentes, que recuperaron los capuchones que vistieron en el desfile de la Piedad del sábado y que seguirán llevando en el resto de las procesiones que se celebrarán hasta el próximo domingo de Resurrección.

Conmovedora estampa

La procesión del Santo Rosario del Dolor es, junto a la de la Piedad, la única que acerca los desfiles procesionales a los barrios de la capital y la que deja algunas de las estampas más conmovedoras de toda la Semana Santa palentina, como es el momento en el que todos los cofrades bajan del cerro del Cristo iluminando su camino únicamente con la luz de las velas que portan y las que la cofradía entrega a los fieles para que acompañen la procesión.

Junto a los cofrades de las hermandades, decenas de fieles -mujeres sobre todo que iban rezando el rosario- participaron en el desfile procesional acompañando a la imagen de Nuestra Señora del Dolor, una talla del siglo XIX que fue portada a hombros por una decena de cofrades. Delante de ella procesionaba también a hombros de varios hermanos penitentes la imagen del Santísimo Cristo de la Vera Cruz, una talla flamenca del siglo XV.

A los cofrades de las hermandades palentinas se unieron en su recorrido hasta el Cristo los miembros de cuatro cofradías llegadas desde Carrión de los Condes, Dueñas, Grijota y Valladolid, y que casi superaban en número a los hermanos de las hermandades de la capital, entre los que destacaba la ausencia de algún representante de la cofradía de Nuestra Señora de la Soledad.

Arriba


 



 

©  Muy Antigua, Venerable y Dominicana Cofradía Penitencial y Sacramental de la Santa Vera Cruz,
de Nuestra Señora Madre de la Iglesia, del Niño Jesús y de la Resurrección de Cristo.

C/ Obispo Manuel González,9.
34005 PALENCIA
EMAIL: correoweb@veracruzpalencia.org