Palencia ofrece el entorno perfecto y único para la Pasión

Ser portador del anuncio de la Pasión es un «honor inmerecido por demasiadas razones», afirmó Vicente Díez Llamas, pregonero de la Semana Santa cuyas primeras palabras -además de las agradecimiento- expresaron  su afecto sintiéndose «uno más» por los vínculos personales, afectivos y familiares que le unen a esta «bendita tierra». «Desde Baltanás, donde crecieron mi madre y mis tíos en el entonces colegio de la Milagrosa, a las órdenes espartanas y caritativas de sor Gloria Llamas o la recordada hermana sor Ciriaca. En el vínculo inefable de quién me transmitió la magia, la técnica y el amor por mi profesión, mi maestra Marta Ausín…», señaló.

Tras afirmar que el honor «más grande y más comprometido» que existe para un cofrade no es otro que el de ser pregonero de la Semana Santa, explicó por qué y cómo Zamora y Palencia «están, sigilosamente, hermanadas en su historia  pasada y reciente». Así,  se refirió a a la vía devocional,  «pues la patrona de mi ciudad y de su Semana Santa es la Madre de todos los zamoranos bajo la advocación de Nuestra Señora de San Antolín», es hizo referencia a  uno de los clérigos «más desconocidos del relato infinito que nos ofrece la Castilla medieval y cristiana en el inmenso patrimonio de sus orígenes y protagonistas», fray Munio de Zamora, quien fuera obispo de Palencia y General de la Orden de Santo Domingo y del que «muy pocos saben pudo ser Papa tras el fallecimiento del pontífice Sixto V en el siglo XIII».

«Palencia y Zamora -remarcó- viven en la pintura desmochada de un retrato extraordinario que las convierte en un escenario único y exclusivo para rememorar, en cada instante y en cada esquina, la Pasión de Jesucristo con la fuerza, el peso y la solemnidad de nuestra historia como testigo fiel de la grandeza que un día tuvimos y de la que hoy disfrutamos y debemos dar a conocer».

El pregonero una vez respondió a la pregunta de cómo vive y siente Palencia los momentos previos a la conmemoración de la Pasión del Señor, valoró el escenario  «perfecto» y «único» que ofrece para celebrar la muerte y resurrección del Señor.

«La Semana Santa palentina va intrínsecamente unida al modelado clásico y sinuoso de Ramón Núñez y a la gubia de Víctor de los Ríos, maestros que vinieron a perfilar las esencias serias y eternas de la ternura de Dios hecho hombre y su madre Bendita. Sus imágenes definitivas y características, clásicas o formales, mueven a la fe del espectador y mantienen la devoción intemporal de los fieles a través de la mirada del alma y los sentimientos. Tiene, en sus antiquísimos crucificados, el sabor de la Pasión castellana hecha de retablo y relieve en los talleres de la cristiandad como el de Alejo de Vahía …y en sus grupos escultóricos de misterio conviven las dosis justas de tradición y modernidad que le han otorgado las distintas fundaciones de sus cofradías a lo largo de las centurias», afirmó. 

«La Semana Santa no tiene ostentosidad, ni esculturas monumentales de gran espectacularidad, ni algarabía en las calles, ni es una escenificación meramente teatral», aseveró el pregonero, para añadir a renglón seguido que en Palencia, en estos días de la Pasión «hay silencio, recogimiento estremecedor en medio de una austeridad penitente, hay sencillez contagiosa plasmada en imágenes y pasos de los artesanos de la tierra…un pueblo humilde, que ha sabido acrisolar su fe».

El pregonero, en su condición de poeta, intercaló versos durante su intervención, como cuando fue desgranando día por día, del Viernes de Dolores hasta el Domingo de Resurrección, sentimiento, devoción y admiración. Vicente Díez, que en su pregón -como escenario tuvo la iglesia de San Francisco-, incluyó el poema Fiesta de vivir, de José María Fernández Nieto, finalizó con unas palabras anónimas, atribuidas a Juan de Ávila, pero también a San Francisco Javier o San Juan de la Cruz.

Con el pregón de Vicente Díez se cerró ayer el Pórtico de Semana Santa, acto en el que la Hermandad de Cofradías Penitenciales reconoció a la Banda Municipal de Música como hermano mayor honorario de la misma. Fue esta formación instrumental la que clausuró el acto, y lo hizo interpretando cuatro  marchas: Mater Mea, de Ricardo Dorado; Mi amargura, de Víctor Ferrer; El evangelista, de José Vél.

 

Pregón Semana Santa Palencia 2023

Deja una respuesta

Scroll hacia arriba