«No hay retransmisión que pueda explicar lo que ocurre en el corazón en una procesión», afirma el director del programa ‘El Día del Señor’

«Cuando suena el tararú toda Palencia sabe, lo saben hasta las piedras de la Catedral y las aguas del río Carrión, saben que algo importante va a pasar. Yo hoy, no soy más que el eco de ese tararú, que anuncia que están a punto de abrirse las puertas de nuestra liberación. que vamos a presenciar aquellos acontecimientos que cambiaron la historia de la humanidad y que siguen transformando la historia, la biografía personal de cada uno de nosotros». Así arrancó el pregón de Semana Santa de Palencia Juan Carlos Ramos, sacerdote y periodista, director del programa de TVE ‘El Día del Señor’. A diferencia de años anteriores, que había sido en iglesias, fue el Teatro Principal el lugar elegido para que el pregonero recordara la fastidiosa y lluviosa Semana Santa de 2024 en Palencia que Televisión Española retransmitió. Precisamente, su destacada labor en la coordinación de casi 60 profesionales para aquellas retransmisiones, que mostraron imágenes de gran valor artístico y cautivaron a la audiencia nacional e internacional, fue tenida en cuenta para que la hermandad le nombrase pregonero. «No es una encomienda fácil, sobre todo si me comparo sin ir más lejos con el presidente de la Conferencia Episcopal Española», en referencia al pregonero del año pasado, Luis Argüello.

Tras el repaso a lo que fue aquella «aparente fatalidad, que sirvió para recordarnos que la lluvia no puede deslucir la fe, que no depende del clima, sino del corazón». Juan Carlos Ramos hizo una confesión sobre la Semana Santa de Palencia. Tras casi veinte años dirigiendo estos programas en TVE la ha visto en muchos lugares. «De todas he aprendido, todas han sido capaces de emocionarme, todas me han edificado, os aseguro también que en todas, junto con todo el equipo hemos puesto lo mejor de nosotros para transmitir lo más fielmente posible lo que estábamos viviendo, pero todas tienen algo de frustrante, siempre hay cosas que se escapan a la cámara, porque no hay objetivo capaz de captar el temblor de un cofrade cuando el paso se levanta, no hay micrófono que pueda recoger el silencio de una multitud cuando pasa un nazareno. No hay retransmisión que pueda explicar lo que ocurre en el corazón de alguien cuando, de pronto, entiende, que esa cruz habla de su propia vida. Y de todo eso tiene la Semana Santa de Palencia, que se puede narrar pero, sobre todo, se tiene que vivir», confesó no sin antes ensalzar el silencio de los días de Pasión en Palencia, «el que algún poeta definió como la música de Dios», indicó.

«Decía Camilo José Cela que Castilla es una tierra grave y silenciosa donde el hombre aprende a hablar poco y a pensar mucho. Tal vez por eso la fe aquí se expresa en silencio, en el paso lento de las procesiones de Semana Santa. Mientras los pasos avanzan y la multitud calla, comprendemos que hay verdades que solo pueden acogerse en silencio, el silencio necesario para escuchar, y escuchar es la prioridad precisamente que nos propone el Santo Padre León XIV en su mensaje para la cuaresma de este año:hacer el silencio para escuchar la Palabra en la liturgia, para reconocer la voz que clama desde el sufrimiento y la injusticia y así no quede sin respuesta. Ojalá nuestra sociedad, tan llena de voces y tan necesitada de escucha, aprenda algo de este silencio compartido: que solo quien sabe callar puede comprender, solo quien escucha puede caminar junto a otros, y solo en el silencio puede Dios volver a hablarnos al corazón», destacó el asturiano Juan Carlos Ramos en el pregón.

«Ojalá todos hiciéramos nuestro el propósito que expresaba León XIV en ese mensaje para la cuaresma, cuando nos invitaba al ayuno también de palabras. Empecemos a desarmar el lenguaje, renunciando a las palabras hirientes, al juicio inmediato, a hablar mal de quienes están ausentes y no pueden defenderse, a las calumnias. Esforcémonos, en cambio, por aprender a medir las palabras y a cultivar la amabilidad: en la familia, entre amigos, en el lugar de trabajo, en las redes sociales, en los debates políticos, en los medios de comunicación y en las comunidades cristianas», reflexionó el sacerdote y periodista pregonero de la Semana Santa Palencia de 2026.

No se olvidó Juan Carlos Ramos de repasar las 17 destacadas procesiones que vivirá Palencia desde el próximo viernes. Cuando comience a caer la noche, en la catedral, una vez más, tendrá lugar la lectura de sentencia que condenó a Jesús a muerte… A partir de entonces Palencia será Jerusalén. Por sus calles veremos pasar a Cristo, primero entrando triunfalmente en la ciudad Santa encima de la Borriquilla, que cumple 70 años. Esa misma tarde iremos en procesión rezando el rosario hasta el Cristo del Otero», dijo sobre el Domingo de Ramos con una reflexión sobre la guerra. «En este tiempo agitado por el ruido de la guerra, ojalá esta Semana Santa hiciera conocer al mundo lo que de verdad conduce a la paz, a esa paz que va más allá de la mera ausencia de conflicto, esa paz que es un don de Dios y que hunde sus raíces en la reconciliación que Dios nos ha traído con la muerte y resurrección de su Hijo», detalló para seguir con el repaso de los desfiles.

Y entre las características de la Semana Santa de Palencia, ensalzó una por encima de todas:la fraternidad. «Comenzaba este pregón con el toque del Tararú, pero también hay otro elemento que identifica y hace única a la Semana Santa de Palencia, es esa bendita tradición que desde el año 1802 cuando se decide que todas las cofradías participen en todas las procesiones. Un gesto de fraternidad que es todo un ejemplo. En las calles vemos caminar juntas identidades distintas, historias diversas, carismas propios, sensibilidades particulares… y, sin embargo, un solo corazón», alabó Juan Carlos Ramos en un sentido pregón.

El pregonero ensalza la fraternidad entre las cofradías y el silencio de la Semana Santa

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