Jesús, desde la Cruz, nos entregó a María, como Madre, y Ella nos recibe como hijos. ¡Qué maravilloso regalo nos hizo el Señor, antes de entregarnos también su vida! «Una vez que Jesucristo hubo ascendido al Cielo, los testigos de aquel hecho maravilloso regresaron a Jerusalén desde el monte llamado de los Olivos, que está cerca de Jerusalén a la distancia de un camino permitido el sábado. Y cuando llegaron, subieron al Cenáculo donde vivían Pedro, Juan, Santiago y Andrés, Felipe y Tomás, Bartolomé y Mateo, Santiago de Alfeo y Simón el Zelotes, y Judas el de Santiago. Todos ellos perseveraban unánimes en la oración, junto con algunas mujeres y con María, la Madre de Jesús, y sus hermanos.» ( Hch 1, 12-14). D. Lamadrid.Nuestra Señora de la Vera Cruz, 1997, Melchor Gutiérrez #SomosVeraCruz #VeraCruzPalencia