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Real Cofradía de la Santa Vera Cruz de Palencia
Real, Muy Antigua, Venerable y Dominicana Cofradía Penitencial y Sacramental de la Santa Vera Cruz, de Nuestra Señora Madre de la Iglesia, del niño Jesús y de la Santa Resurrección de Cristo

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Heliodoro Gallego dará el miércoles 6 de abril el pregón de la Semana Santa 2022, año en que la celebración recupera su presencialidad. «Es una extraordinaria alegría y un signo de esperanza. La gente va a responder muy bien», augura el exalcalde Durante su tiempo en la alcaldía de la capital, apostó firmemente por la Semana Santa de Palencia. Sus gestiones fueron clave para que en 2012 la celebración fuera reconocida de Interés Turístico Internacional. En su décimo aniversario, la Hermandad de Cofradías ha decidido que sea Heliodoro Gallego el encargado de dar el pregón de la Semana Santa. Una tarea que asume con «responsabilidad y respeto» y que se caracterizará por la exaltación de unas celebraciones que conoce muy bien y vive de forma cercana desde hace décadas. Será el miércoles 6 de abril a las 20 horas en la catedral, también como forma de conmemorar el VII Centenario de la seo, «bella entre las bellas», según sus palabras. ¿Cómo recibió la noticia? Me la comunicó Domiciano Curiel, máximo representante de la Hermandad en la actualidad. Para mí fue una sorpresa porque no lo esperaba. Una vez superado ese momento, surgió la reflexión porque he escuchado a grandes pregoneros. Pese a mi experiencia en el ámbito político y a haber estado presente en foros nacionales e internacionales, pensé en si este humilde pregonero estará a la altura de lo que es un gran reto viendo los anteriores de nuestra Semana Santa. Es cuestión de respeto, más que de miedo. Ni este ni la resignación van conmigo. ¿Qué significa para usted ser pregonero de la Semana Santa? Primero, tener la oportunidad de hacer un homenaje a nuestra Semana Santa. Más que pregón me gustaría hablar de exaltación. Es bellísima y fruto de la tradición popular. Está vinculada al pueblo a través de las cofradías. Centenares de cofrades movidos por la fe, la tradición, la familia y las costumbres procesionan por nuestra ciudad con los pasos, que tienen una extraordinaria belleza. En el ámbito personal, siempre he sido un enamorado de la Semana Santa. Por lo tanto, he recorrido las calles con los cofrades, he estado presente en todos los actos y he vivido y compartido las alegrías y los momentos difíciles, como cuando una procesión no puede salir. Es un sentimiento cofrade el que tengo dentro de mí. Esto es un humilde reconocimiento. No hay que hacérselo a una persona, sino a una institución, en este caso el Ayuntamiento que, junto con otras administraciones y de la mano de los propios cofrades y quienes han estado al frente, han dado un extraordinario impulso a la Semana Santa. No solo es para mostrar la excelencia de nuestro arte, sino también para vivirla y compartirla. Ha sido reconocida con la declaración de Fiesta de Interés Turístico Regional, después Nacional y hace diez años Internacional. Es de las Semanas Santas de mayor prestigio y relevancia de España. Quien no la conozca, voy a intentar que lo haga por todos los medios. El mero hecho de hablar de la propia Semana Santa me emociona, al igual que de otras cuestiones. Cuando llevas Palencia en el corazón, todo lo que sea bueno atrae a los propios y a muchos de fuera. Los visitantes vienen a gozar de la Semana Santa y a recorrer nuestros pueblos, porque también merece mucho la pena en ellos, y a contactar con el paisaje y la gastronomía. Tiene sus señas de identidad. Además de los pasos, de gran valor y profundo sentimiento religioso, está vinculada a una vocación y al arraigo popular. ¿Cómo recuerda los años en que trabajó para conseguir la declaración internacional? Lo digo con humildad. Nos pusimos a disposición de las cofradías. Tengo un extraordinario recuerdo y mucho agradecimiento hacia todos los presidentes y hermanos mayores de ellas. Para ellos fue un objetivo que la Semana Santa fuera mejorando y haciéndose más grande. Tengo que reconocer que las administraciones han continuado en esa labor. Que el reconocimiento se haga en mi persona es un poco anecdótico. Lo importante fue la labor de las cofradías. Dijeron: «Si tenemos estos tesoros y maravillas, los tenemos que dar a conocer y ser capaces de elevar el nivel». Para hacerlo, se pusieron unos objetivos, se trazaron unos caminos y unos compromisos. Me he encontrado con gente muy comprometida, nos reunimos muchas veces para preparar bien el expediente. Cuando llegó el reconocimiento, me alegraba por ellos y por la ciudad. Un representante tiene que estar atento a lo que beneficie a la gente con carácter general. Vi a muchos llorar de alegría y los abrazos fueron la expresión más sincera de que el corazón hablaba en aquellos momentos. Todo fue merecido, no se nos ha regalado nada. Hay pueblos que también tendrían que ser reconocidos. Creo que hay que ser así de solidarios. Aquello que nos une es bueno. ¿Qué vivencias personales guarda de la Semana Santa? Lo he compartido todo, de las alegrías a las dificultades. Del Domingo de Ramos, cuando los cofrades van a cara descubierta, a la seriedad y profundo arraigo con que se viven los actos. Sencillez y solemnidad. He hecho kilómetros y kilómetros con los cofrades detrás de los pasos, en silencio y guardando el respeto que merecen, escuchando a nuestros maravillosos músicos y con la presencia de la excelsa Banda Municipal. Además de los momentos religiosos y las multitudes, ves que muchos vienen de fuera atraídos por el boca-oreja, la declaración y la difusión que se ha hecho en la prensa. Algo peculiar es que los cofrades apuntan a sus hijos al poco de nacer. Hay gente que ha tenido que irse fuera, pero no fallan porque tienen marcada la Semana Santa en su calendario. Después de las procesiones, viene la reunión, la confraternización y el diálogo, acompañados de limonada, almendras y panecillos. Es el momento de las anécdotas y los chascarrillos. Me maravilla cómo las cofradías funcionan como grandes familias. Junto al arraigo religioso y la manifestación de la fe, estas han sido ejemplares en
Las tallas del Cristo de la Vera Cruz, que cumple 500 años, y la Virgen de la Quinta Angustia se juntaron en la calle Mayor, recorrieron la ciudad y culminaron su salida extraordinaria en la catedral El anuncio del camino de la Cuaresma hasta la llegada de la Semana Santa se plasmó ayer con un vía crucis que contó con la salida extraordinaria del Santísimo Cristo de la Vera Cruz -que pertenece a la cofradía del mismo nombre- coincidiendo con la conmemoración de los 500 años de la talla, junto a la imagen de la Virgen de la Quinta Angustia, propiedad de la Real Cofradía del Santo Sepulcro. Las dos esculturas procesionaron desde sus sedes en solitario desde las 19 horas para juntarse poco después en la confluncia de la calle de Nicolás Castellanos con la calle Mayor Principal, en las inmediaciones de a la iglesia de San Agustín. Luego recorrieron por espacio de más de una hora distintas arterias del centro de la ciudad para culminar en la plaza de la Inmaculada y acceder a la catedral. A partir de las 20,30 horas se llevaron a cabo en el interior de la seo las distintas estaciones del vía crucis. El obispo, Manuel Herrero, se incorporó a la celebración ya iniciada tras asistir a confirmaciones previstas en parroquias de la ciudad. Finalizado el acto acto religioso cuaresmalel Cristo de la Vera Cruz y la Virgen de la Quinta Angustia procesionaron de nuevo para regresar cada una a su sede. 500 años de la Vera Cruz. La talla del Santísimo Cristo de la Vera Cruz, que fue la imagen titular de la cofradía, celebra este año su V centenario. De estilo gótico, con rasgos arcaizantes y con ciertas reminiscencias hispano-flamencas, es la talla -de las que se hicieron ex profeso para la Semana Santa de Palencia- más antigua de cuantas procesionan, estando documentada su participación procesional desde al menos el año 1524. Con motivo de la celebración de su V centenario, el Santísimo Cristo de la Vera Cruz recibirá culto durante la Cuaresma en la capilla mayor de la iglesia de San Pablo. Por su parte, la imagen de Nuestra Señora de La Quinta Angustia es la devoción mariana penitencial más antigua y la talla mariana más veterana de las que se ven en la Semana Santa palentina. Fue realizada por encargo de la Archicofradía de las Cinco Llagas de Nuestro Padre San Francisco (actual Real Cofradía del Santo Sepulcro) al escultor palentino Antonio de Amusco en 1607. Está inspirada en la imagen homónima tallada por Juan de Juni en torno a 1561 para la Cofradía de las Angustias vallisoletana, teniendo la talla palentina una disposición invertida, esto es, lleva la mano izquierda al pecho en lugar de la derecha, y por tanto la disposición de la imagen. Es una escultura de madera, policromada, viste camisa blanca, túnica roja ceñida a la cintura con un cinturón dorado y se cubre con manto azul con orla dorada. Encarnación al pulimento y ojos y lágrimas de cristal. Representa a la Virgen María en su quinto dolor o angustia, sedente en una roca del Calvario, contemplando dolorida la agonía y muerte de su hijo Jesús en la cruz.
Las hermandades han desfilado por las calles del centro de la ciudad con los pasos a hombros del Cristo de la Vera Cruz y la Virgen de la Quinta Angustia Encuentro del Cristo y la Virgen en San Agustín. / Manuel Brágimo Las nueve cofradías penitenciales de Palencia se encuentran ya inmersas en la preparación de los actos litúrgicos con los que celebrarán la Semana Santa. Pero también han iniciado la preparación espiritual. Tras la imposición de la ceniza el pasado miércoles, los cofrades palentinos participaron en un Vía Crucis de Cuaresma, en el que desfilaron en procesión con los pasos de la Quinta Angustia, de la cofradía del Santo Sepulcro, y del Cristo de la Vera Cruz. Las dos comitivas, que salieron por separado, acompañadas por las bandas de la Santísima Trinidad y de la Vera Cruz se fundieron en un solo cortejo junto a la iglesia de San Agustín, para dirigirse hasta la Catedral, en donde se celebró el oficio religioso.
Desde la Comisión Gestora que preside actualmente la Hermandad de Cofradías de Palencia señalan que la idea es celebrar con normalidad los actos procesionales en la calle. David Herrero / ICALManuel Lobejón. COPE PalenciaPalencia El cuadro de las manos atadas de Nuestro Padre Jesús de la Sentencia de José María Manzano, simbolizando el comienzo de la Semana de Pasión en el momento en el que Pilatos definió la sentencia que condenó a Jesucristo, publicitará la Semana Santa de Palencia 2022, declarada de Interés Turístico Internacional, que pretende llevarse a cabo con normalidad y con actos procesionales en la calle, según confirmaron desde la Comisión Gestora que preside actualmente la Hermandad de Cofradías de Palencia. Soy un enamorado de la Semana Santa de Palencia, porque desde los siete años llevo posesionando como cofrade. He estado muy ilusionado creando al obra, pero también pensándola para que fuera algo especial y no una imagen sin más. El cuadro y cartel muestra el comienzo de la Semana de Pasión, que es lo que representa el Cristo de la Sentencia. El cuadro debía de ser el camino que lleva a esa Semana Santa, con el calvario, de la mano de un cielo que comienza a ponerse rabioso y extraño, en previsión de los acontecimientos que van a ocurrir. Detalló que “hay una especie de tormenta en la parte baja del cuadro que insinúa la crucifixión y el rompimiento del velo”, quien subrayó que “Buscaba unas manos que identificaran esa atadura de esa primera sentencia cuando Jesús es atado”. Un cuadro que da vida al cartel de la Semana de Pasión, que pone el foco en la imagen titular de la Hermandad Penitencial de Nuestro Padre Jesús de la Sentencia, del Santísimo Cristo de la Buena Muerte y de María Santísima de la Esperanza.
La semana Santa de Palencia vista por nuestros pintores Exposición de las pinturas originales que han sido carteles de la Semana Santa de Palencia. Centro cultural LECRAC – Palencia. Del 26 de marzo al 9 de abril de 2021. De 11 a 14 h. y de 18 a 20:30 ¡La Semana Santa está… en el interior! #SomosVeraCruz #VeraCruzPalencia
“dPasión”, programa especial de la Banda Municipal de Música de Palencia previo a la Semana Santa. Teatro Principal de Palencia. Jueves 25 de marzo. 19.30h.
La Hermandad de Cofradías de Palencia convoca el XXVI Concurso Nacional de Fotografía Semana Santa Palencia 2021. El Plazo de Admisión será hasta el día 30 de Abril de 2021 y la resolución de dicho Concurso será en el mes de Septiembre de 2021. Descargar Bases Concurso
El exdirector regional de ‘Onda Cero’ y ‘Antena 3 Televisión en Castilla y León’, Ignacio Fernández Sobrino (Palencia, 1962), que el pasado año no pudo pronunciar el pregón de Semana Santa por la crisis sanitaria, lo hará en este 2021 Este sábado, 20 de marzo, Ignacio Fernández Sobrino pronunciará el pregón de Semana Santa de Palencia, a las 20 horas en la iglesia de San Francisco, con aforo restringido en base a la directiva en materia sanitaria derivadas de los protocolos Covid-19. El año pasado, con la crisis sanitaria se tuvo que suspender, y en este 2021 vuelve a recaerle la responsabilidad. Será retransmitido en directo por el canal de YouTube de la Hermandad de Cofradías y Onda Cero Palencia. ¿Qué significa para usted, que tiene cierta experiencia como pregonero, serlo de la Semana Santa de Palencia, declarada de Interés Turístico Internacional? He tenido el honor de pregonar algunas de las fiestas de la capital y la provincia, pero el de la Semana Santa es muy emotivo, además en este año peculiar, el segundo consecutivo en que esta se suspende, con más profundidad y más hondura. Significa mucho, y me lo he tomado muy en serio. Creo que va a ser un pregón importante. En 2020 no pudo ser y en este se lleva a cabo tras un año marcado por la pandemia; ¿de alguna manera todo esto va a tener su reflejo en su pregón? Claro. Este año pocos actos va a haber de Semana Santa; este es uno de ellos, el primero, y todo lo que ha ocurrido será bastante protagonista. He escrito un pregón en clave precisamente de interpretación desde la óptica de la Semana Santa de lo que estamos viviendo desde el mes marzo del pasado año, formulando también deseos a la luz de la propia Semana Santa y del propio misterio respecto a lo que ojalá ocurra en los próximos meses y, claro que sí, todo lo que ha pasado y está pasando forzosamente condicionan el pregón, y diría que más que condicionarlo, lo nutre, le da sentido. Dos años en los que la Semana Santa no se va a poder celebrar en todo su esplendor, ¿de alguna manera puede pasar factura de cara a los próximos años en lo que se siente? Es una cosa que me preocupa, tanto que he recogido en el pregón un apartado en el que reflexiono sobre esto, e invito a todos los que viven la Semana Santa a intensificar su vivencia, porque aquello que no se celebra puede llegar a incurrir en un poco de deterioro. Mi pregón es también una invitación a vivir la Semana Santa de otro modo, menos externo, más interno. También hago una interpretación positiva de esta circunstancia, que es puramente pasajera y, si tiene una virtualidad, puede ser recordarnos que la Semana Santa como hecho religioso tiene unas connotaciones de trascendencia y de vivencia que, a veces, pasan también por los sentimientos interiores y que, en ocasiones, quedan tapados por las celebraciones habituales. Me preocupa que la Semana Santa cuando vuelva, vuelva con toda su potencia. El pregón, además de invitar a ello, es una aportación humilde y sencilla a mantener viva la Semana Santa, su luz, su llama, su espíritu, que este año tampoco se va a poder expresar en toda su amplitud. ¿Qué vivencias guarda de la Semana Santa? Al tratarse de algo que completamente condiciona la vida de la sociedad palentina, también ha estado muy presente en mi propia vida, porque siempre fue motivo de celebración, era un momento en el que el tiempo invernal terminaba y comenzaba uno nuevo. También las ocasiones que he tendido de participar en los actos de Semana Santa. La colación, la pertenencia a una cofradía, te permite una cercanía al fenómeno, a los hermanos, que siempre lo recuerdas, incluso, como es mi caso, cuando por cuestiones profesionales o personales pasas temporadas fuera, porque es una de sus connotaciones: la Semana Santa también te permite volver. A los monumentos dedico un apartado, a lo que era hacer esa yincana por las iglesias de la ciudad que estaban abiertas, que te llamaba la atención el olor a incienso, el movimiento de la gente; era, de repente, como una visita guiada por la ciudad, y también tenía la condición, entre comillas, de entretenimiento para comprobar quién había hecho el monumento más bonito o había dado un toque de originalidad, Lo recuerdo perfectamente, como también las procesiones y el sentimiento de mañana más y, cuando se acababa todo, otra vez al colegio. Ese sentimiento de la Semana Santa te acompaña cada vez que vuelve el domingo de Ramos con su Borriquilla. Es una oportunidad de repescar viejos sentimientos. El pasado año, aunque no pudo pronunciar el pregón sí que grabó un mensaje en el que relaciona Semana Santa y catequesis Ese es otro factor que mantengo y he querido incorporar al pregón. Lo que nos está pasando requiere una interpretación, y los textos religiosos y la propia religiosidad católica nos pueden ayudar a ello en la medida en que seamos capaces de considerar, desde un punto de vista catequético, que si nos ha pasado esto es porque la humanidad ha acumulado una serie de despropósitos que conciernen, y mucho, a algunos de los pecados capitales, básicamente la soberbia: pensar que esto nunca nos iba a pasar; que nunca, con toda nuestra categoría, tendríamos que llegar a parar la humanidad entera para defendernos de un ser vivo diminuto como es un virus. Esa catequesis nos sigue valiendo para este año, como hasta qué punto lo que nos está pasando ya estaba en las Escrituras. En nuestra propia soberbia a veces incurrimos en la ignorancia de olvidar lo que ya ha pasado, y por lo tanto desechar las enseñanzas que en su día se podían extraer del sufrimiento que experimentaron generaciones antiguas.