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«La Pandemia nutre y da sentido al Pregón»

El exdirector regional de ‘Onda Cero’ y ‘Antena 3 Televisión en Castilla y León’, Ignacio Fernández Sobrino (Palencia, 1962), que el pasado año no pudo pronunciar el pregón de Semana Santa por la crisis sanitaria, lo hará en este 2021

Este sábado, 20 de marzo, Ignacio Fernández Sobrino pronunciará el pregón de Semana Santa de Palencia, a las 20 horas en la iglesia de San Francisco,  con aforo restringido en base a la directiva en materia sanitaria derivadas de los protocolos Covid-19. El año pasado, con la crisis sanitaria se tuvo que suspender, y en este 2021     vuelve a recaerle la responsabilidad.  Será retransmitido en directo por el canal de YouTube de la Hermandad de Cofradías y Onda Cero Palencia.

¿Qué significa para usted, que tiene cierta experiencia como pregonero, serlo de la Semana Santa de Palencia, declarada de Interés Turístico Internacional?

He tenido el honor de pregonar algunas de las fiestas de la capital y la provincia, pero el de la Semana Santa es muy emotivo, además en este año peculiar, el segundo consecutivo en que esta se suspende, con más profundidad y más hondura. Significa mucho, y me lo he tomado muy en serio. Creo que va a ser un pregón importante.

En 2020 no pudo ser y en este se lleva a cabo tras un año marcado por la pandemia; ¿de alguna manera todo esto va a tener su reflejo en su pregón?

Claro.  Este año pocos actos va a haber  de Semana Santa; este es uno de ellos, el primero, y todo lo que ha ocurrido será bastante protagonista.  He escrito un pregón en clave precisamente de interpretación desde la óptica de la Semana Santa de lo que estamos viviendo desde el mes marzo del pasado año, formulando también deseos a la luz de la propia Semana Santa  y del propio misterio respecto a lo que ojalá ocurra en los próximos meses y, claro que sí, todo lo que ha pasado y está pasando forzosamente condicionan el pregón, y diría que más que condicionarlo, lo nutre, le da sentido.

Dos años en los que la Semana Santa no se va a poder celebrar en todo su esplendor,  ¿de alguna manera puede pasar factura de cara a los  próximos años en lo que se siente? 

Es una cosa que  me preocupa, tanto que he recogido en el pregón un apartado en el que reflexiono sobre esto, e invito a todos los que viven la Semana Santa  a intensificar su vivencia, porque aquello que no se celebra puede llegar a incurrir  en un poco de deterioro. Mi pregón es también una invitación a vivir la Semana Santa de otro modo, menos externo,  más  interno. También hago una interpretación positiva de esta circunstancia, que es puramente pasajera y, si tiene una virtualidad, puede ser recordarnos que la Semana Santa como hecho religioso tiene unas connotaciones de trascendencia  y de vivencia  que, a veces, pasan también por los sentimientos interiores y que, en ocasiones, quedan  tapados por las celebraciones habituales. Me preocupa que  la Semana Santa cuando vuelva, vuelva  con toda  su potencia. El pregón, además de invitar a ello, es una aportación humilde y sencilla a mantener viva la Semana Santa, su luz,  su llama, su espíritu, que este año tampoco se va a poder expresar en toda su amplitud.

¿Qué vivencias guarda de la Semana Santa?

Al tratarse de algo que completamente condiciona la vida de la sociedad palentina, también ha estado muy presente en mi propia vida, porque siempre fue motivo de celebración, era un momento en el que el tiempo invernal terminaba y comenzaba uno nuevo. También las ocasiones que he tendido de participar en los  actos de Semana Santa. La colación, la pertenencia a una cofradía, te permite una cercanía al fenómeno, a los hermanos, que siempre lo recuerdas, incluso, como es mi caso, cuando por cuestiones profesionales o personales pasas  temporadas fuera, porque es una de sus connotaciones: la Semana Santa también te permite volver. A los monumentos dedico un apartado,  a lo que era hacer esa yincana por las iglesias de la ciudad  que  estaban abiertas, que te llamaba la atención el olor a incienso,  el movimiento de la gente;  era, de repente, como una visita guiada por la ciudad, y también tenía la condición, entre comillas, de entretenimiento para comprobar quién había hecho el monumento más bonito o había dado un toque de originalidad,  Lo recuerdo perfectamente, como también  las procesiones y el sentimiento de mañana más y, cuando se acababa todo, otra vez al colegio. Ese sentimiento de la Semana Santa  te acompaña cada vez que vuelve el domingo de Ramos con su Borriquilla.  Es una oportunidad de repescar viejos sentimientos.

El  pasado año, aunque no pudo pronunciar el  pregón sí que grabó un mensaje en el que relaciona Semana Santa y catequesis

Ese es otro factor que mantengo y he querido incorporar al pregón. Lo que nos está pasando requiere una interpretación, y los textos religiosos  y la propia religiosidad católica nos pueden ayudar a ello en la medida en que seamos capaces de considerar, desde un punto de vista catequético, que si nos ha pasado esto es porque la humanidad ha acumulado una serie de despropósitos  que conciernen, y mucho, a algunos de los pecados capitales, básicamente la soberbia: pensar que esto nunca nos iba a pasar; que nunca, con toda nuestra categoría, tendríamos que llegar a parar la humanidad entera para defendernos de un ser vivo diminuto como es un virus. Esa catequesis nos sigue valiendo para este año, como hasta qué punto lo que nos está pasando ya estaba en las Escrituras. En nuestra propia soberbia a veces incurrimos en la ignorancia de olvidar lo que ya ha pasado, y por lo tanto desechar las enseñanzas que en su día se podían extraer del sufrimiento que experimentaron generaciones antiguas.

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