Cambio en la cúpula de la Real, Muy Antigua,Venerable y Dominicana Cofradía Penitencial y Sacramental de la Santa Vera Cruz, de Nuestra Señora Madre de la Iglesia, del Niño Jesús y de la Resurrección de Cristo de la capital. Antonio Triana (Palencia, 1956) es el nuevo hermano mayor de la entidad, conocida popularmente como la cofradía de la Vera Cruz. Hoy, a partir de las 11,30 horas, se presenta al resto de compañeros en un cabildo extraordinario que tiene lugar en el salón de actos de los Padres Dominicos. Es pescatero jubilado y lleva 57 años formando parte de la asociación religiosa vinculada a la iglesia de San Pablo, fundada en 1223, compuesta por más de 1.100 integrantes y encargada del desarrollo de varias procesiones a lo largo de la conmemoración palentina de la Pasión y Muerte de Jesucristo, entre ellas la de la Oración del Huerto del Jueves Santo, en la que desfilan la Santa Vera Cruz – Lignum Crucis, Nuestra Señora de la Vera Cruz, Jesús atado a la columna,El lavatorio de los pies, La Sagrada Cena del Señor, La Oración del Huerto, Las lágrimas de San Pedro,Jesús Coronado de Espinas, San Juan, Cristo Yacente y Santísimo Cristo del Otero de San Pablo. Lleva casi toda la vida dentro de la cofradía de la Vera Cruz. ¿Por qué razón decidió formar parte de ella? Entramos mi hermano y yo cuando éramos pequeños. Vivíamos cerca de la cofradía, en lo que llaman casas de la Banca, y tanto a uno como a otro siempre nos había atraído todo el movimiento que se generaba en torno a ella. Además, era la que más me gustaba en aquellos años. Nos hicimos el traje y, entonces, empezamos a procesionar por las calles. ¿Recuerda cómo era estar en la cofradía en los años 60 del siglo XX? Entonces había una gran hermandad. El trato era muy afable y, de niño, nunca me prohibieron entrar en ningún sitio. Eso sí, había un gran respeto. Todos estábamos en nuestra casa. Había mujeres, pero tuvo que pasar mucho tiempo para que pudieran procesionar. Antes, solo podían salir vestidas de manola. Me parece que fuimos de las primeras cofradías en las que se permitió desfilar a las hermanas. Ahora, los tiempos han cambiado y hemos variado todos. Se han implantado muchas cosas nuevas, como la forma de pago, y algunas personas han tardado en aceptarlo. Entiendo que hay gente mayor y que a todos nos cuesta cambiar. A más de una persona que no esté muy relacionada con el mundo cofrade y la Semana Santa de Palencia quizá le sorprenda que el proceso electoral y su nombramiento se produzca en una fecha tan poco relacionada con la Pasión. ¿Qué otras actividades organiza la cofradía a lo largo del año? Además de la Semana Santa, celebramos muchas fiestas religiosas dentro de la cofradía, como la de San Vicente Ferrer (mayo), Santa Catalina de Siena (abril), el Dulce Nombre de Jesús (enero) o la invención (mayo) y la exaltación de la Santa Cruz (septiembre). Por otro lado, participamos con los monjes del convento de San Pablo en unas Minervas a lo largo del año y organizamos una pequeña procesión en el templo. La Vera Cruz no está únicamente ligada a la Semana Santa. Nuestro nombre indica que somos dominicanos, nos debemos a ellos y tenemos una unión bastante profunda con los monjes dominicos de Palencia. Hay una colaboración mutua desde hace muchos años. También hay procesiones extraordinarias, como la que tuvo lugar el pasado 22 de octubre con motivo del quinto centenario de la talla del Santísimo Cristo y del vigésimo quinto aniversario de Nuestra Señora de la Vera Cruz. ¿Destacaría alguna actividad más de la Vera Cruz? Sí, el montaje del Belén navideño en el palacio de la cofradía. Es bastante grande, es precioso y creo que gusta mucho en Palencia. De hecho, nos hemos presentado muchas veces al concurso de belenes y lo hemos ganado. Hubo un hermano mayor, Cayo de Juan, que dio mucha importancia al nacimiento y, por ello, hay piezas, incluso, para poner varios distintos. Su labor, en la cofradía, también fue muy importante. Yo estoy en la Vera Cruz por él. Destaco su figura en la historia de la asociación religiosa. La última Semana Santa ya hubo procesiones, pero los dos años anteriores no. ¿Cómo ha dejado el coronavirus a las cofradías? La pandemia ha afectado mucho a las cofradías. Se ha producido un bajón a nivel general en todos los sentidos. Hay gente que ya no se implica en ciertas cuestiones y hay que ir buscándola. Antes había bastantes grupos de personas que venían a cargar y a llevar las tallas a hombros y ahora cuesta encontrar a gente. Se ha creado un corte y nos va a costar implicar de nuevo a mucha gente joven, que creo que es fundamental. Es cierto que hay jóvenes, pero muchos, al igual que muchos hermanos de mayor edad, son de Jueves Santo. Tengo respeto por todos, pero solo una parte pequeña de la Vera Cruz está todo el año. Es necesario una mayor implicación. Ser cofrade no es solo venir en Semana Santa a por el panecillo y las almendras. Salimos tocados del coronavirus. Dos años sin poder salir trastoca todo. En otras cofradías ha pasado lo mismo. Este mal lo tenemos todas las cofradías. Hay que volver a ilusionar a la gente. Ante esta situación, entiendo que presentarse a hermano mayor fue una muestra de su implicación El mandato de Agustín Ramos concluía y convocó elecciones. En primera instancia no se presentó nadie. Tras repetirse el proceso decidí optar al cargo para levantar, o al menos intentarlo, la cofradía. No la ha hundido nadie, han sido las circunstancias provocadas por la pandemia de covid-19. ¿Qué supone para usted ostentar esta dignidad dentro de la cofradía de la Vera Cruz? Un orgullo muy grande, pero tengo el sentimiento de que somos pocos los que estamos todo el año habiendo tantos hermanos. Es necesaria